Vitalicia como la misma vida

Hoy vamos a profundir un poco sobre una modalidad, tipo, instrumento financiero,…, que nos puede servir de gran ayuda a la hora de complementar nuestra pensión el día que dejemos de trabajar. Hoy vamos a hablar de las Rentas Vitalicias.

Las rentas vitalicias siguen creciendo en España. Al menos, eso se desprende de los datos publicados por ICEA (Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones) y recogidos por UNESPA. Según ambas entidades, las rentas vitalicias aseguradas ganan terreno como sistema de previsión complementario. A cierre del pasado marzo, 28.728 personas mayores de 65 años transformaron el dinero logrado con la venta de algún elemento patrimonial (por ejemplo, una segunda vivienda, fondos de inversión, acciones, etc.) en una fuente garantizada de ingresos de por vida. Estas personas se acogieron a las ventajas fiscales que se establecieron para este instrumento a raíz de la última reforma del IRPF. Estas rentas vitalicias acumulan un volumen de ahorro bajo gestión de 2.554 millones de euros.

Las rentas vitalicias y temporales constituyen el instrumento financiero más relevante en términos de ahorro gestionado, acumulando unas provisiones técnicas de 89.428 millones de euros, un 2,12% más que el año pasado.

¿Qué son las Rentas Vitalicias?

Las rentas vitalicias son un seguro de vida-ahorro, un instrumento en auge para planificar y construir un ahorro para la jubilación y, de ese modo, complementar la pensión pública y mantener el nivel de vida previo al cese de la actividad laboral.

Para hacer más sencilla la explicación, las rentas vitalicias transforman un patrimonio que tengamos en una fuente de ingresos regular: es decir, nos ofrecen la oportunidad de percibir una cantidad de dinero con certidumbre a partir de alguna de nuestras posesiones. De este modo, se utiliza el valor de ese patrimonio mientras vivimos, y no dejamos que nuestros bienes queden obsoletos en valor cuando más lo necesitamos. Las rentas vitalicias suponen un complemento a las pensiones públicas por jubilación que impiden que baje el poder adquisitivo de los jubilados, resultando así en una influencia positiva en la economía española y, por consiguiente, en el empleo.

Además, al contratar una renta vitalicia se puede elegir la cantidad que recibirán los herederos en caso de fallecimiento. A menudo se dice que los españoles son “ricos en patrimonio” y “pobres en rentas”, refiriéndose a la posesión de bienes materiales que resulta ineficiente como fuente económica. Las rentas vitalicias transforman este dicho convirtiendo nuestro patrimonio en base de nuestra renta.

Ventajas fiscales de las rentas vitalicias

Aquellas personas que sean mayores de 65 años pueden disfrutar de ventajas fiscales al contratar un seguro de renta vitalicia, ya que quedan libres de impuestos todos aquellos ingresos obtenidos por la transmisión de un activo, ya sea una casa –sea o no vivienda habitual–, una cartera de fondos de inversión, un paquete de acciones, la posesión de un negocio o una licencia de taxi, por ejemplo.

Para poder beneficiarse de las ventajas fiscales que ofrecen las rentas vitalicias, hay que cumplir los siguientes requisitos:

  1. El contribuyente debe de tener más de 65 años.
  2. No pueden transcurrir más de 6 meses entre la operación de transmisión y la contratación de la renta vitalicia.
  3. La ventaja fiscal sólo aplicará a importes hasta 240.000 euros. De esta manera, para un importe de, por ejemplo, 400.000 euros, sólo estarán exentos de tributación los primeros 240.000 euros.

En cuanto al cobro de la renta vitalicia, sí está sujeta a impuestos pero sus deducciones son muy elevadas y se van minimizando aún más a medida que avanza la edad. Si el ahorro acumulado procede de instrumentos financieros sin ventajas fiscales, la renta percibida no se considera renta del trabajo, sino rendimiento del ahorro. Del mismo modo, el titular de la renta vitalicia ni siquiera paga impuestos por toda la renta, sino sólo por una parte de ella. Y la parte es más pequeña cuantos más años tengas en el momento de percibir el primer pago. Por encima de 60 años, pagas por 5 de cada 100 euros que cobres; y, si tienes 70 o más, por un euro y medio por cada 100 que recibas.

Como vemos en este breve post la Renta Vitalicia es un instrumento más que atractivo a la hora de complementar nuestra pensión en el futuro si se poseen bienes o activos y se venden, tanto para complementar dicha pensión como para evitar pagar una cantidad considerable de impuestos por la transmisión patrimonial.

Al igual que en anteriores ocasiones, en Antonio del Barco – Asesoría Financiera y Jurídica te ayudamos y asesoramos a gestionar y planificar de manera adecuada la propia transmisión del activo, como en la posterior elección del instrumento de Renta Vitalicia.

“No podemos decidir por ti pero si podemos acompañarte a tomar la mejor decisión”

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