¿Pagar más o ahorrar más?

Hoy tratamos un tema bastante interesante y, en mi opinión, muy relevante a la hora de planificarnos de cara a nuestro futuro.

Esta semana se me presentaba la situación que se plantean muchos trabajadores autónomos: aumentar su base de cotización para cobrar una pensión más alta. Pero hay una alternativa mejor: ahorrar dinero a largo plazo, donde los resultados serán mejores y el esfuerzo económico presente será muchísimo menor. Vamos a a desarrollarlo.

La jubilación es un tema que preocupa a todos los trabajadores, aunque especialmente a los autónomos. Si en un futuro quieren percibir la pensión más alta (2.659 euros) deben CUADRUPLICAR su base de cotización, lo que supone pasar de una cuota mensual mínima de 283 euros a una máxima de 1.220 euros. Un coste que, a tenor de los datos, la mayoría decide no asumir. El 86% de los trabajadores por cuenta propia cotiza por la base mínima, según la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), lo que les dará derecho a una pensión de 774 euros. Esto es así por el enorme esfuerzo económico que supone elevar la cuota y por la desconfianza en el sistema de pensiones público.

Ante esta tesitura existe un Plan B (que por mi opinión y experiencia debería ser más bien el Plan A) para cubrir esa “contingencia” y cuyo sacrificio económico es muy inferior al aumento de la base de cotización a la Seguridad Social. Una buena forma de complementar la pensión pública es empezar a ahorrar ese dinero a través de algún instrumento financiero como planes de pensiones, PIAS, Unit Linked,…principalmente en renta variable, ya que mientras más largo plazo sea más rendimiento obtendremos.

Fuente: Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA).

Según estudios, en 2040, la esperanza de vida en España será de cerca de 86 años, lo que significa que tendremos dos décadas de retiro desde que nos jubilemos a los 67 años. Durante este periodo, con la base de cotización mínima, el autónomo percibiría del Estado un total de algo más de 185.000 euros; y con la máxima, casi 640.000 euros. Es decir, hay una diferencia de 454.000 euros, una cifra que, si no se eleva la cotización, solo se puede alcanzar si el trabajador pone a trabajar sus ahorros y los invierte a largo plazo en renta variable.

Con 30 años, tendríamos que ahorrar 110 euros todos los meses hasta la edad de jubilación para alcanzar la pensión de jubilación máxima, lo que supondría una inversión acumulada de tan solo 26.400 euros; con 40, el gasto sería de 300 euros mensuales (72.000 euros), lo que nos indica que cuanto más tiempo dispongamos para alcanzar el objetivo, el esfuerzo económico será significativamente menor.

Como profesionales en planificación financiera, en Antonio del Barco – Asesoría Financiera realizamos un estudio en función de tu edad, ingresos, perfil, necesidades,…para así poder elegir la mejor forma de poder complementar tu pensión.

La clave, el interés compuesto

¿Dónde está el truco? En el interés compuesto. Si invertimos en un instrumento financiero que de media tenga una rentabilidad anual del 10% (a muy largo plazo SÍ se puede conseguir) este rendimiento se irá acumulando a la inversión inicial, lo que hace que la cantidad sobre la que aplicar cada año el interés sea cada vez mayor. Como hemos visto, su impacto a largo plazo es exponencial. Así, el coste para percibir una renta mensual equivalente a la pensión máxima a través de un instrumento financiero es de casi 600 euros al mes (280 de cuota de autónomo y 300 euros de ahorro para invertir) versus 1.220 euros de cuota de autónomo máxima. Es decir, ¡EL ESFUERZO ES LA MITAD!

El único “sacrificio” que exige la inversión es constancia, periodicidad. Por ejemplo, como yo hago, es considerar el ahorro para la jubilación como uno más de nuestros gastos fijos.

Es importante tener en cuenta que la opción de ahorrar a largo plazo es la única para algunos autónomos. Con el retraso de la edad de jubilación a los 67 años y la ampliación del cálculo de las pensiones a los 25 últimos años de vida laboral, los trabajadores por cuenta propia que quieran tener derecho a la pensión máxima deberían elevar su base de cotización a partir de los 42 años o a los 40, en caso de que puedan jubilarse a los 65 años. Por otra parte, a partir de los 47 años los autónomos ya no pueden elegir libremente su base de cotización, estando limitada la máxima.

Como comentaba, ésto que hemos hablado puede ser una de las decisiones más importantes que puede tomar un autónomo a lo largo de su vida laboral ya que de ello depende su futura pensión de jubilación. A pesar de que nos cuesta mucho y es difícil mirar a tantos años vista, tal y como se presenta el futuro no muy lejano, es un ejercicio que debemos poner en práctica, planificarnos.

Con la metodología que aplicamos en Antonio del Barco – Asesoría Financiera, te hacemos mucho más fácil esta “compleja” decisión, pero a sabiendas que tomarás la decisión correcta.

“No podemos decidir por ti pero si podemos acompañarte a tomar la mejor decisión”

TRANSPARENCIA, TRANQUILIDAD Y SEGURIDAD PARA PARTICULARES Y EMPRESAS

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